Fuera de la Caja

Nos enseñaron a seguir instrucciones y mataron nuestra creatividad


Todos nacemos creativos. Cuando hablamos de creatividad con líderes de empresas los vemos dividirse en dos grupos; quienes la reconocen claramente en sí mismos y quienes tuvieron alguna experiencia al crecer que les hizo pensar que no son creativos. La clase de arte es un momento de la vida que en muchos casos nos condena a no pensarnos creativos porque no logramos técnicamente plasmar el encargo del profesor. ¿Por qué tenemos que pintar los cielos azules y las manzanas rojas?

En el colegio nos entrenaron para seguir instrucciones en una economía en la que las personas necesitaban más electrodomésticos, productos y comida procesada. Hoy, tenemos más cachivaches de los que podemos almacenar porque producirlos se volvió fácil, eficiente y masivo. Y hoy, el líder que transforma no es el que sigue mejor las instrucciones sino el que logra tomar decisiones en situaciones de incertidumbre, encuentra soluciones diferentes a los problemas de siempre y se atreve a cambiar la forma de gestión de toda la vida. En otras palabras, el líder que transforma, es el líder que conecta con su creatividad.

En nuestra sociedad, el seguir instrucciones está sobrevalorado, nos da una visión de túnel, nos pone en piloto automático, y nos aleja de todo lo relacionado con crear. ‘¿No quieres comer? Entonces no comas reina, eres una mujer libre’ le digo a menudo a Emilia, mi hija que hace algunas semanas cumplió tres años. Y aunque veo venir el día en que esta frase regresará y me reventará en la cara con creces, creo que no hay nada más importante que mantener sus alas intactas, fuertes y libres, para que cuando ella decida y quiera, pueda volar. Y es que prefiero mil veces criar a una niña revolucionaria y empoderada que a una sumisa y obediente.

Este énfasis en seguir instrucciones, hace que nuestra vida en sociedad sea más cómoda y predecible. Estudia para el título, llena el formulario, haz la cola, sigue la línea de carrera, no te salgas de lo esperado y no nos ‘muevas el gallinero’. Bajo este ‘manual’, se crean personas que sienten la necesidad de pedir permiso para emprender, para cambiar de rumbo o para salirse del camino mas recorrido. Sobre todo, crea personas que sienten que necesitan pedir permiso para fallar.

Cuando no somos capaces de darnos a nosotros mismos la posibilidad de crear, hacernos vulnerables y posiblemente fallar en el proceso, es que nos paralizamos y nos convertimos en discípulos de otros que muchas veces tienen menos entrenamiento o experiencia, pero más confianza creativa. Todos nacemos creativos, solo tenemos que darnos permiso de crear.